CARNAVAL, CARNAVAL... CARNAVAL TE QUIERO...
Muchas personas en Galicia se disfrazan y se lo pasan de muerte en los desfiles, charangas, bailes y troulas a lo largo de la región, incluyendo la bendición de una buena papatoria de cocido, filloas de sartén o de piedra, orejas, flores y rosquillos, costumbre ancestral de la comunidad En España no hay como el Carnaval gallego. Es el más rico en tradición e hilaridad. No falta el Meco -un muñeco que al final de las fiestas se quema-. El Carnaval gallego es tan rico y como variado que es, está lleno se simpatía, y que no sé cuál es la localidad que tiene la mejor fiesta, la mejor troula, los mejores disfraces.
Los Choqueiros son los que se disfrazan con los primero que encuentran por casa o en el baúl de los recuerdos. Esos los hay a lo largo y ancho de Galicia. Los hay quiénes compran sus vestimentas en tiendas especializadas y ya están a otro nivel. Los hay también quiénes tienen una modista que les confeccionan lo que ellos mismos crean. ¡La imaginación al poder! No hay ningún disfraz repetido, a no ser que sea para una Comparsa. ¡Qué podemos decir de los Generales do Ulla -por toda Galicia están- y del jueves de comadres! Xinzo de Limia con su desfile ancestral y batallas de harina. Laza, que se tiran barro y lama y cuando se tiran harina, éstas están llenas de hormigas. Éstos últimos tres Carnavales bañan la provincia de Ourense. Las Madamas e os Galáns de Cobres (Vilaboa-Vigo-), que aspira a ser Fiesta interés turístico nacional, y sus trajes y bailes son de una belleza inconmensurable. Las Murgas de Pontevedra, que son nuestras chirigotas. ¡Unos Carnavales de un frenesí y una desinhibición que no agotan a nadie! Así os podría enumerar muchos más y me harían falta hojas y hojas parra llenarlas.
De los Desfiles, uno de los más importantes es el del sábado de A Coruña. El de Santiago de Compostela es el martes. Otros Desfiles también se puede hablar del de Negreira.
Me gusta celebrar el Carnaval. De joven me disfrazaba. Ahora lo celebro reuniendo a la familia alrededor de una mesa y degustando las delicias de esta tierra. Me llené de alegría cuando mis hijos se disfrazaban y que ahora lo hago con mi nieto.
Disfrazarse te desborda de alegría. Te liberas de las tensiones que puedas tener y se pasa un ratito muy feliz. Disfrazarse -como te desinhibe- te saca el yo tuyo que tienes escondido bajo siete llaves.
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