UN RAYO DE ESPERANZA
¿Y ahora qué? ¿Quo vadis Occidente?
Con la desaparición del Papa Francisco, la Iglesia Católica, nos deja huérfanos a los millones de personas que clamamos un cambio de la misma, que no se produjo, porque, no dejaron a Francisco. Continuamos pidiendo, deseando, implorando, orando dicho cambio. Una evolución propios de las crisis -es una redundancia crisis y cambio- para que tomemos todos juntos nuevas sendas que nos hagan brillar individualmente, para fortalecer nuestra psique, nuestro interior, fortalecer nuestro carácter, que podamos caminar por la vida con las herramientas necesarias para saber cómo abordar tormentas, cómo abordar los distintos desafíos que se nos presente a lo largo de nuestras vidas, ¡en fin! que sepamos navegar por las distintas aguas procelosas que nos toque vivir.
Me parece que la Iglesia se morirá de éxito. Éxito de dos mil años. El organismo vivo que ha vivido más años que nadie. Todo aquel que esté en este mundo mundial, en el Universo, nace, crece, se reproduce y muere. Estamos pues ante la muerte de la Iglesia Católica. Lo digo así de claro y de manera firme. Es lo que pienso. Más pronto que tarde veremos sus cenizas. Sin ideas, sin recambio... ¿ quién sostiene todo ese tinglado?
Todas las ideas ya estuvieron o están en este mundo mundial. Cíclicamente nos tocará vivir mitos, historias, cuentos, escritos, músicas, pinturas, comidas, etc ya inventados y que de distintas maneras, con el mismo fondo, nos las presentarán para que las compremos. Una de esas propuestas es la incertidumbre. En una sociedad que quiere reprimir su Naturaleza y exigir a los expertos que les diga día y hora de danas, seísmos, tormentas, lo de la incertidumbre como que les va a causar miedo e inseguridad. Yo les digo a esas personas que lo único seguro es que la realidad es puro cambio. Y en esas estamos. En que el cambio ha llegado para quedarse.
¿Qué hacemos? ¿Vemos cómo se quema el organismo vivo más longevo de la Historia de la Humanidad? Lo vemos solamente... o también... ¿actuamos? Y sí actuamos...¿ qué papel nos tocará a cada uno? ¿meras comparsas? ¿comprometidos con nosotros mismos? Y si estamos comprometidos con nosotros mismos...¿nos comprometeremos con la sociedad de forma civilizada?
Lo más probable es que de forma natural cada uno sabrá qué papel escoger. Con mirarnos hacia dentro de nosotros mismos lo sabremos, y la Naturaleza nos lo dejará proponer a la Humanidad.
Pero... ¿ quién dirigirá este nuevo camino que Occidente tiene que recorrer, que va a recorrer?
Si miramos a nuestro interior sin ningún tipo de máscara sabremos elegir a nuestros dirigentes, a nuestras autoridades, a nuestros políticos. Y no nos equivocaremos. Nuestros corazones y cerebros no nos mienten. Seamos sencillos con las preguntas que nos hagamos y obtendremos las repuestas deseadas.
De las cenizas se puede resurgir cual Ave Fénix. Es sólo cuestión de Confianza y de Fe.
Siento un rayo de esperanza. Me da que esa esperanza se llama Europa. Y dentro de esa Europa, la Península Ibérica, tendrá mucho que decir y hacer. Por eso Pedro Sánchez está atornicado al Poder. Porque lo huele. Porque lo sabe. Querrá pasar a la posteridad como el artífice de la solución.
Estoy contenta porque Europa tiene mucho que decir y hacer. Estoy contenta porque Europa podrá tutearse con China, con los EEUU y con todo aquel que se le ponga delante.
Confianza y Fe. Tiene que tener Europa.
¡¡Occidente siente el nombre de Europa. Lo huele. Lo sabe!!