miércoles, 13 de marzo de 2024

                     LA CIUDAD DE LA LUZ

     ¡París! ¡La ciudad del amor! ¡La ciudad de la luz!

     ¡El Ayuntamiento de París! Los expertos en recoger a los animales abandonados a su suerte los llevan a una especie de guardería para perros, gatos, loros, etc, que pululan por las calles de la urbe.

    Un día normal y corriente, un pintor artístico, Fernand, se acerca a dicho local con el propósito de encontrar a un perro que le mitigue su soledad. Ese mismo día, Ágnes, quiere comprobar hasta dónde llega su valentía, ya que ella les tiene miedo a los animales, y se pone a prueba yendo a dicha guardería del Ayuntamiento de la metrópoli.

    Ágnes y Fernand pasean por las diversas riadas de jaulas de los distintos canes, ladrando unos, y, otros agitando el rabo, o agachando la cabeza. Los dos se fijan al mismo instante en el mismo perro: un Cavalier King Charles Spanniel que se le ve muy cariñoso y manso. Esta raza en el Renacimiento y en el Barroco formaba parte de las familias reales y de la nobleza y no es raro ver retratos de reyes y próceres con dicho can formando parte de la performance del cuadro, de cuadros muy importantes. 

   Ágnes dijo: -Yo lo ví primero-.

   Fernand dijo: - Quien lo vio primero fui yo-.

   El problema de Ágnes es que es insegura, no sabe aún si quiere a un perro de verdad, si será capaz de ser constante en su mantenimiento. Por el contrario, Fernand ya es un experimentado en tener perros y quiere uno que sea muy cariñoso, por aquello de vivir solo en un lof.  

   - Si quieres te lo dejo ver y pasear con él una vez a la semana- conminó Fernand al ver que Ágnes nerviosa e indecisa... -Además os puedo hacer un cuadro a los dos, porque soy pintor y te lo regalo-. 

   Ágnes quedó como desconfiada, no lo tenía claro, se dio media vuelta y se marchó. Fernand le gritó: - ¡Espera! - Ágnes dio media vuelta y lo miró con cara de interrogación. - Ten mi tarjeta y piénsate en lo que te he propuesto. Voy en serio. No es ninguna tomadura de pelo-.

   Pasaron los días y la chica no podía quitarse de la cabeza al chico y al Cavalier King Charles Spanniel. Sus amigas, unas les decía que era un aprovechado, y otras, que lo llamase.

   Al cabo de quince días llamó a Fernand. Quedaron en que ella iría a buscar a Dante, el nombre del chucho, y que lo sacaría a pasear un par de horas.

   Ágnes llegó al domicilio del pintor y este le propuso ir con ellos, ya que tenía esas dos horas libres. La verdad es que el artista se quedó prendado de la mujer.

   Así pasaron tres meses. Cada quince días la joven iba a por Dante y se le arrimaba el hombre. Al final Fernand le propuso a Ágnes de hacerle un retrato con el perro. La chica muy insegura no sabía que decirle, y al despedirse de Dante señaló: - ¡De acuerdo! -. Dentro de quince días posaré con Dante para tí. 

   Es lo que tiene vivir en la ciudad del amor y de la luz.


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