miércoles, 26 de febrero de 2025

            EL ESTIGMA DE LA ENFERMEDAD MENTAL

      Era una mujer joven, casada y con hijos y tuve, a lo que llamo fracaso pero que supuso en mí un halo de libertad, tuve mi divorcio. Una era y es como tantas mujeres que pensamos o pensábamos que nos casábamos para toda la vida. Eso lo creí yo. Por educación, por mentalidad, por ambición y por juventud. 

     Como soy extremadamente sensible me sucedían dos cosas. Por un lado significaba una liberación, y por otro un disgusto. 

     Conociendo como conocía yo a mi ex marido, empecé a tener, más bien a sentir, que él me espiaba. Que él me pinchaba el teléfono. Que él me mandaba personas a las que debía conocer y que después esas personas le contaban si yo había hablado mal de él. 

     No voy a juzgar a mi ex marido. Eso sólo le corresponde a Dios. 

     Más o menos cerca ya de los dos años divorciada, me dio un brote psicótico. Me llevaron al hospital y me ingresaron unos días y me diagnosticaron esquizofrenia leve. 

     Ya en casa, mis padres dijeron que me convenía más vivir con ellos y con mis niños en su casa. Les hice caso. Mis hijos desde el primer momento supieron la verdad. Fue muy duro para ellos saber que su madre era y es, una enferma mental. 

     Pasaron muchos años. Desde hace también muchos años, me topé con una Asociación de salud mental. Allí en ella, desarrollé un potencial nada desdeñable. El coordinador nunca nos preguntó qué o cuál enfermedad teníamos, y siempre nos trató y nos trata como personas estables, equilibradas, inteligentes, sensibles y a las que hay que tener en cuenta. XFA  ¡No nos estigmaticéis!

     En esa Asociación me sentí libre, realizada, y conocí a mis actuales amigos. todos ellos con un "problemilla" que se soluciona con la debida medicación. Llevamos años siendo muy amigos, hemos estrechado nuestra relación y quiero decirles a ustedes que varios de ellos, tienen carrera universitaria y que la sacaron con la debida dificultad que conlleva tener una enfermedad mental. Muchos de nosotros leemos libros de ensayo, además de novelas. Sentimos curiosidad por la vida y por la gente que nos rodea. Otros escriben, como yo en este Blog, o pintan muy bien, o ambas cosas.

     Quiero simplemente deciros y pediros que no estigmaticéis a los que somos enfermos mentales. Muchos tienen su familia. Muchos llevan una vida rica en recursos, precisamente mentales, como son la inteligencia, los sentimientos, la empatía y la compresión, y muchos nos sentimos realizados con nuestras familias o independizados, según la vida que nos tocó vivir.

     No nos tengan miedo. Somos pacíficos. Si uno deja de tomar la medicación, es cuando puede ocurrir algún episodio no deseado. 

     ¡Nosotros, como vosotros, también somos hijos de Dios!

     

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