jueves, 23 de octubre de 2025

             BEATRIZ, ENAMORADA

     Supongamos que en encuentro de Beatriz y Dante en el río Arno de Florencia, la que se quedó prendada de amor fuera Beatriz por Dante. En aquellos tiempos... ¿ cómo es que una niña se enamora locamente de un hombre mucho mayor que ella? ¿ Porque necesita a una figura paternal más presente o más ausente? 

     Imaginemos que Beatriz se siente poseída por esa fuerza que es el amor y día y noche no hace más que pensar en él. En Dante. Ya no juega a las muñecas porque un halo la posee y la vuelve mayor, tempranamente para sus años y que ella bebe de ese halo que la fortalece y la debilita a la vez. 

     No puede hablar con Dante. No puede declararse a Dante, y cuánto más la ignora tan ilustre poeta, Beatriz bebe los vientos por ese hombre hasta que enferma. 

     En la historia de la literatura es el hombre el que se enamora y padece el mal de amores, y no se han escrito tantos poemas y literaturas hechas por mujeres alabando a un hombre. A su hombre. No estaba bien visto y tampoco lo está ahora.

     Imaginemos que esos días en el que Beatriz permanece en cama comienza a escribir poemas de amor. Sencillos, simples, porque todavía es una niña. A ella le gustan y lo tiene que hacer a escondidas. Solo su haya sabe de la existencia de esos poemas, la reconforta aunque no la entienda. Una mujer, menos aún una niña, no debe mostrar ni debilidad ni mucho menos amor por un hombre y mucho más siendo mayor. 

     Beatriz, con solo un encuentro, se dio cuenta que quería ser de Dante. 

     Beatriz muere y no puede vivir su amor por Dante. Sus poemas quedan para la posteridad porque es la posteridad la que se conmueve con este amor... ¿infantil?

     El amor es el amor a cualquier edad. Nace y muere todos los días. Todos los días hay que reconstrruirlo y trabajarlo para que no se muera. 

     Se puede morir de amor. 

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