CONCILIACIÓN FAMILIAR
Pertenezco al club de las malas madres. Quise ser madre joven y a la vez trabajadora. Mis hijos me los crió mi madre. Ella fue una abuela abnegada. Mi conciencia no estaba tranquila. Mientras trabajaba, pensaba en cómo estarían mis hijos. En casa, al ser autónoma, cavilaba, preparaba y planeaba el tajo del día siguiente o el de la semana. Así pasaron los años...
Las mujeres debemos de tener muy claro qué es lo que queremos. Tener los mismos derechos que los hombres y ser independientes económicamente no nos lo valoran del todo. Y tiene un precio: o bien dejamos el cuidado de nuestros hijos en manos ajenas, o bien, nosotras nos hacemos cargo de ellos, que es lo natural. Todo no lo podemos tener.
Recuerdo que llegaba exhausta a casa y sólo quería ver un poco la televisión y meterme temprano en la cama. Muchos días, solamente, veía a mis hijos a la hora del desayuno. Queremos ser madres y queremos tener un trabajo fuera de casa.
Los hijos son del Estado. Y el Estado tiene que pagar por ellos, ya que los necesita. ¿Cómo podemos ser buenas madres y buenas trabajadoras fuera de casa? Porque en casa también curramos, aunque desde hace unos años, los hombres modernos, nos ayudan un poco más en las tareas del hogar.
La maternidad se está retrasando en el reloj biológico de la mujer. Sería bueno que después de los estudios, tuviéramos una vida laboral, supongamos, hasta los treinta y cinco o cuarenta años. Y que fuéramos madres, a tiempo total, con una pensión del Estado que nos permitiera estar como amas de casa en nuestro domicilios. Podríamos criar a nuestros hijos y esos niños estarían más unidos a sus padres. Habría un vínculo familiar más fuerte y natural. Con esa paga podríamos ser independientes, y pongo énfasis en la independencia, porque no es la primera vez que en una riña de pareja en la que la mujer es ama de casa, el marido le diga "sin mí tú no vas a ningún sitio"
¿Podríamos hacer la prueba? ¿Y para aquellas mujeres que bien forzosamente, o bien porque quieran, tienen o desean ser madres jóvenes? También podrían tener su pensión. Hasta que una vez criados sus hijos, quieran volver a trabajar fuera de casa. En los dos tramos de edad podrían tener una paga.
Digamos que sería una pensión flexible. Sólo para las mujeres. Sólo por hecho de ser mujer. Por el hecho de gestar y dar a luz. Los hombres tendrían que estar de acuerdo.
Después de todo lo que hemos conseguido... ¿podemos seguir siendo iguales los hombres y las mujeres? ¿Nos ayudaremos mutuamente?
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