jueves, 13 de julio de 2023

                       SOCIEDAD NARCOTIZADA

     Estos días estamos inmersos con las noticias  de la boda de Tamara y la nueva paternidad de Bertín Osborne. Traigo estas últimas novedades a colación, porque estaremos más de un mes, con la trituradora puesta y machacona al repetirse estas nuevas todos los días a todas horas y darle vueltas y más vueltas a lo que ya se sabe desde el primer momento en que acontece. 

     Hace ya varios años asistimos a que se nos machaque con la información como si fuéramos niños pequeños. Desde hace muchos años, del estrés que sufrimos, llegamos a nuestras casas cansados y sólo queremos ver programas de televisión que no nos hagan pensar y que nos distraigan y diviertan en nuestros ratos de ocio y comer o cenar comida congelada y procesada que se caliente al instante en el microondas. Hace muchos años, se encargan de que la familia esté junta comprando los sábados en un centro comercial. Buscan que el momento de la unión familiar y el consumo sean al unísono.

     Comprar, comprar y comprar. No pensar, no pensar, no pensar y ¡estar agotados! Así es nuestra vida. Nos bombardean con las películas Pretty Woman o de la saga Star Wars -que por cierto me parecen muy buenas-, hasta la saciedad, como si fuéramos niños pequeños, porque ellos, los niños, sí quieren ver y oír las mismas películas y los mismos cuentos todos los días. Así nos infantilizan. Somos más inmaduros. Toleramos menos la frustración al querer que todo sea inmediato y satisfactorio. Sacan y aúpan nuestros instintos más primitivos. Quieren en tres palabras que seamos: seres narcotizados o zombies o inertes gracias a la parte negativa del Estado del Bienestar. 

     ¿Cómo se puede rebelar la gente de bien ante tal atropello y abuso?

     Entiendo que debe ser difícil gobernar a muchas personas y homogeinizarnos de tal manera que vayamos de un lado para otro de forma controlada. Con la moda de ropa de mujer ya hemos empezado nuestra individuación. No pretendemos las féminas ir uniformadas en el vestir y eso se nota  en las calles del primer mundo. ¡Ya hemos empezado a rebelarnos! Queremos gritar y olvidar esas costumbres nocivas, hacernos ver como individuos. Aspiramos a que se nos tengan más en cuenta nuestro interior y no igualarnos con cuerpos recauchutados. Hombres y mujeres lo deseamos. Estamos en contra de los excesos. Anhelamos afirmar nuestros yoes entre nuestros nosotros. Ansiamos armonía, paz y amor. Menos estrés, más madurez. No queremos aislarnos con internet. Ser más partícipes en y con la sociedad. Tender puentes entre nuestros yoes. Que nos quieran. Que nos abracen en un gran viaducto de muchos yoes. ¡Estamos dispuestos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.